El coronavirus no es el único que ha hecho templar la economía mundial en el primer trimestre de 2020. Las acciones de Arabia Saudí y Rusia en su guerra por imponer los precios del petróleo han generado una sobreoferta de crudo porque aunque su venta se haya paralizado se sigue extrayendo de forma habitual.
Por otra parte, a pesar de la misión de OPEP de mantener estabilizados los precios, la crisis económica derivada del coronavirus ha provocado una caída en los precios del barril que está resultado muy costosa para países como Venezuela, donde es más caro producir el petróleo que venderlo.
El conflicto que existe entre estas dos potencias pone a la OPEP en aprieto. Putin, presidente de Rusia, cree conveniente continuar con la producción de petróleo y mantener su oferta. En cambio el rey de Arabia Saudí opina que la producción debe disminuir para volver a reflotar los precios. Ante la falta de acuerdo, se estima que actualmente hay 9 millones de barriles en excedente que nadie compra. Los pozos de petróleo nunca cierran, pero se calcula que la capacidad de almacenamiento de crudo global es de 900 millones de barriles. Si continúa sin colocarle y sin consumirse en excedente dentro de 2 meses podría no haber espacio para almacenar tanto petróleo.
La crisis del coronavirus ha reducido considerablemente la demanda de crudo, por ejemplo para el combustible de los aviones cuyo funcionamiento se ha reducido mucho o para el combustible de los coches que tampoco están en circulación. A ello se suma que el gran consumo de petróleo de un país como China, en pleno crecimiento económico, se haya paralizado. El desplome de las bolsas del mundo a su vez incide en la disminución de los precios del barril.
La ley de la oferta y la demanda no se está cumpliendo porque se produce petróleo en las mismas cantidades, pero los países productores no deberían preocuparse tanto por esto como por la capacidad de almacenamiento que amenaza con llegar al límite. Normalmente los productores almacenan entre el 5 y 10% del crudo en prevención por si aumenta la demanda mundial. La Agencia Internacional de Energía estima que actualmente el 76% del petróleo mundial está almacenado por falta de compradores. La situación pide encarecidamente un control de la producción así como la toma de otras medidas como el cierre de los pozos más recientes.
El mercado confía en que tras la recuperación de China la demanda de petróleo vuelva a aumentar en este país para relanzar su economía. Si no es suficiente la OPEP deberá plantearse tomar medidas puesto que además de una crisis económica el gran exceso de crudo podría desencadenar una crisis medioambiental después de la paulatina regeneración del planeta debido al confinamiento de una gran parte de la población mundial.
Fuente: IberianPress
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