El COVID 19 se ha propagado sin descanso en más de 175 países del todo el mundo, azotando con especial virulencia a Europa y Estados Unidos, además de China. Según la analítica de los contagios, Japón debería ser uno de los países más afectados y con mayor número de casos. Fue el primer país después de China en confirmar un brote de coronavirus. También es uno de los países con mayor consumo de tabaco, lo que facilita enfermedades respiratorias y por si no fuera suficiente el 28% de la población supera los 65 años.
La tradiciones sociales de Japón contribuyen por si solas a dificultar la propagación de enfermedades como el coronavirus debido a la escasez de contacto físico. Los gestos de amor se demuestran de otras formas que no implican abrazarse o besarse. Además los japoneses profesan una especial atención por higiene. El uso de mascarillas es muy habitual en la población para evitar contagiar a los demás en caso de enfermedad.
En cuanto se detectaron los primeros positivos, Japón aisló a las personas enfermas y puso en marcha un sistema de rastreo para identificar a aquellos que había tenido contacto con ellas. El Gobierno nipón también estableció estrictos controles en los aeropuertos para los viajeros procedentes de ciudades donde ya se había contraído el COVID 19, realizándoles test de descarte y hospitalizando de inmediato a los que daban positivo.
El sistema de salud de Japón es uno de los más fuertes del mundo y con alto número de camas, en concreto 13 por cada mil habitantes. En los países latinoamericanos la media es de 2 camas por 1000 habitantes. Por otro lado, los japoneses son grandes consumidores de productos antivirales y complejos vitamínicos para reforzar su sistema inmunológico.
Los científicos japonés no solo trabajan en la investigación de la enfermedad, sino en el desarrollo de una vacuna, disponiendo de centros especiales para desarrollar los trabajos necesarios.
El Gobierno de Japón decidió cerrar los colegios y suspender eventos (entre ellos, los previstos Juegos Olímpicos) en cuento tomó conciencia del avance del coronavirus en el resto del mundo. También pidieron a la población que tomará medidas de distanciamiento social y no salieran de sus casas a no ser que fuera estrictamente necesario. Además dotó a los japonés de mascarillas y se sirvió de los medios de comunicación para enseñar a utilizarlas de forma correcta y ofrecer ideas de cómo fabricar mascarillas caseras con filtros de café.
¿Podremos aprender algo de la gestión del coronavirus en Japón?
Fuente origen: IberanPress
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