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Con la pandemia ¿Qué hacer con los regímenes de visitas de niños con padres separados?

El 20 de marzo, el Consejo Superior del Poder Judicial ha hecho llegar una resolución por la cual el régimen de visitas de los niños y las custodias se pueden suspender de mutuo acuerdo de los dos progenitores y en caso de desacuerdo será el juez el encargado de dictaminar en cada caso lo más conveniente. Sin embargo, los juzgados están cerrados en este momento, salvo los de guardia y por motivos penales graves, como la violencia de género. El documento, deja abierta la posibilidad de que cada demarcación territorial adopte judicialmente las medidas oportunas y en este sentido los juzgados de familia de la ciudad de Barcelona recomiendan que los niños queden con el progenitor que les haya tocado esta semana, a fin de evitar movimientos innecesarios y peligrosos para la salud pública.

El Gobierno Español permite que los ciudadanos se desplacen y efectúen los cambios de domicilio del menor como si tal cosa. En las noticias nacionales he llegado a oír “el estado de alarma no debe ser una excusa para suspender el régimen de visitas”… que salida de tono más poco acertada, no es una cuestión de aprovechar nada, sino de sentido común.

Esta indecisión y desbarajuste, con medidas tan tibias y contradictorias en un tema tan delicado que provoca en las familias tantas batallas sangrantes, me parece de una gran irresponsabilidad por parte del Poder Judicial al no tomar medidas difíciles en momentos difíciles. Puede ser una decisión impopular que provoque muchas controversias y disputas, pero creo que aquí y ahora debería primar el criterio médico y si los niños llevan una semana en casa de un progenitor que no se muevan. Y mucho menos visitas intersemanales, cuando ni siquiera pueden ir al parque. En cambio sí se han cerrado los Puntos de Encuentro.

¿Qué pasa con la custodia de los niños?

Viernes y el lunes, son días de cambio de custodia y muchas familias vivirán un drama por este motivo. Unos padres dirán que sí, y otros que no. Es momento de pensar en la salud lo primero, y aunque la necesidad de los niños de estar con ambos padres para crecer sanos y felices, sea incuestionable, al virus le dan igual los sentimientos y las opiniones.

En estos momentos, entiendo perfectamente que puede ser duro renunciar a la compañía de los niños, pero no cabe duda que es necesario por su bien y por el de todos. O al contrario, puede haber padres que no quieran estar con los niños y asumir esta carga durante tanto tiempo, es cansado tener a los niños en casa todo el día y llega un momento que no sabes que hacer con ellos.

Es un movimiento de bola de billar, una bola golpea otra, que a su vez golpean a otras dos y así sucesivamente, hasta que la negra entra en el agujero. Pondré un ejemplo gráfico.

Imaginemos que Marta tiene seis años y va al cole con su mejor amiga María. María fue a ver a los abuelos a Italia hace un par de meses y se trajo el virus. Nadie lo sabe pero Marta se contagio y tuvo lo que parecía un catarro y se lo pasó a mamá. Se cerraron los coles y ya no hubo más contagios. Marta no va al cole, mamá no trabaja y papá tiene teletrabajo. Aquí acabaría el recorrido sino fuera porque Marta cambia de domicilio el día 16 para ir con papá. ¿Le dirás a unas niña que se ponga mascarilla en casa y no toque a papa? En la otra casa vive con Marcos y Julia hijos de la pareja del padre que a su vez se contagian y se van con su padre el viernes 20. En la otra casa, viven con papá y la abuela, la que les ha criado y les ha cambiado los pañales. La abuela contrae el virus el 22. Ingresada de gravedad el 23….. Y la cadena puede seguir ….

En cambio, Oscar vive solo y ahora trabaja en casa, así que recoge a sus dos hijos en casa de su ex, ya que sabe que no corre ningún peligro. Por eso no digo que la medida tenga que ser impuesta, ni obligatoria, pero sí saber que si hay una disputa de los dos progenitores que no habrá después represalias, ni acusaciones de secuestro o que los jueces entiendan mala fe si un padre decide por su cuenta que no entrega a los niños, ni permite las salidas en este momento.

De poco sirve pedirles a los niños un sacrificio tan grande como encerrarles en casa y no salir al parque, si luego van a ir a otra casa, con otras personas. Jugar es una necesidad básica de los niños, y el parque no se puede sustituir con juegos en casa, ni mucho menos con televisión. Seamos sensatos, por favor y suspendamos voluntariamente los cambios de domicilio. Por la seguridad de todos.

Martina Morell Gonzalo

Psicóloga General Sanitaria y experta en Psicología Jurídica y Forense.

www.psicologialegalreus.com

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